Biografía
José Miguel Zubillaga nació en San Sebastián el 5 de julio de 1907, en una ciudad que empezaba a respirar modernidad y cultura. Desde niño creció en un entorno donde el esfuerzo, la formación y la curiosidad eran valores fundamentales.
Muy pronto, ese crecimiento encontró otro cauce. En la Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián, José Miguel entró en contacto con el arte de manera más consciente. Compaginando estudios y trabajo, cultivó una inquietud. Como tantos artistas de su generación, soñó con París.
A los 21 años ya ocupaba un puesto de responsabilidad en la gestión del cine Miramar, una de las salas más modernas de España. Incluso trabajó como operador para el Noticiario Fox, documentando escenas de la vida vasca. El cine, como la pintura, era también luz, encuadre y tiempo detenido.
A partir de la década de 1940, José Miguel Zubillaga consolidó una mentalidad emprendedora en el ámbito cinematográfico. Gestionó y promovió salas que se convirtieron en espacios de encuentro cultural en Eibar, Mondragón, Errenteria, Pasai Antxo, Trintxerpe, Irún y Zarautz. Para él, cada cine fue mucho más que un negocio: fue un lugar donde la vida se sentaba a mirar.
Paralelamente, su pintura creció con constancia y discreción. Recibió reconocimientos, participó en exposiciones colectivas e individuales y formó parte de grupos de pintores con los que compartió salidas al aire libre y una manera honesta de entender el paisaje. Su obra, marcada por la influencia del impresionismo y por una profunda fidelidad al natural, buscó siempre la emoción verdadera, sin artificios.
Hoy, su legado pictórico y cinematográfico permanece como memoria viva. Sus cuadros y sus cines no son solo testimonio de una época, sino expresión de una forma de estar en el mundo: con atención, responsabilidad y sensibilidad.
El Pintor
Para José Miguel Zubillaga, el dibujo perfectamente delineado se vuelve poco práctico, característica fundamental del impresionismo. Muchos artistas eliminarán la línea y proyectarán los volúmenes de las formas coloreando directamente, lo que revela gran maestría.
La pintura de José Miguel posee un estilo muy personal y reconocible. Evoluciona de manera evidente con el paso de los años, pero mantiene siempre una coherencia y una sinceridad expresiva independiente. Su obra está dotada de una gran personalidad con evidentes influencias de los impresionistas.
El estilo
Su obra muestra diversidad en los escenarios paisajísticos dentro de un estilo claro y en evolución. Se sumerge en los temas naturales, utilizándolos como base para construir armonías de color, atmósfera y composiciones lineales o masivas.
Interpreta los paisajes con pasión, buscando unificar los accidentes del paisaje, las luces, el entorno y los intensos coloridos. Estas características reflejan su compromiso con la sinceridad expresiva y su conexión profunda con la naturaleza como fuente de inspiración.
La técnica
Capta la orografía del paisaje, el claroscuro, el ambiente y los palpitantes coloridos con precisión y sensibilidad. Su técnica evoluciona y se adapta a los cambiantes aspectos de los escenarios paisajísticos que escoge.
Trabaja con autenticidad, investigando y admirando los infinitos aspectos de la naturaleza. Estas características muestran su habilidad técnica y su capacidad para transmitir emociones a través de la observación directa y detenida del entorno natural.
La emoción
Refleja su devoción y respeto hacia la naturaleza como fuente de inspiración artística. Sus obras enseñan las emociones que surgen de los aspectos cambiantes del paisaje, como luces, climas y coloridos vibrantes. Su interpretación del paisaje está cargada de deseo de captación y unificación, lo que transmite intensidad y vitalidad. Estas emociones reflejan su conexión profunda con la naturaleza y su capacidad para plasmarla de manera sincera y expresiva.
Otra de las características de José Miguel Zubillaga era que cada viaje que hizo en su tiempo, no olvidaba llevarse consigo sus pinturas o acuarelas para hacer todo tipo de apuntes y lienzos. Por ello existen series muy características de determinados sitios como el Pirineo Oscense, Ribera de Navarra, La Rioja, Alicante – Costa Blanca e incluso París.
El empresario
Hombre dedicado de por vida a la promoción y exhibición del séptimo arte, fue también durante un periodo corresponsal de dos importantes productoras de documentales de Estados Unidos y realizador, así como un amigo de la lectura, a cuya tarea dedicó excelentes momentos, desde muy joven, y particularmente en el tiempo de su jubilación.
José Miguel Zubillaga Irizar comenzó desde muy joven a trabajar en la histórica empresa de cine ‘Mendizábal’ (luego, SADE), pero siendo aún muy joven, en 1933, se independizó y emprendió la creación y extensión por diversas cabeceras de comarca de Guipúzcoa, de salas de exhibición cinematográfica, en las que se han educado en el conocimiento y disfrute del séptimo arte varias generaciones de vascos.
Gracias a su dedicación y esfuerzo, en el que privó siempre más el amor al cine, Zubillaga llegó a administrar y regir los cines de Pasajes (Moderno y Gran Sol), Rentería (Alameda y On-bide), Zumárraga (Zelai-Arizti), Irún (Avenida), Arrasate (Alai Cinema, antes, Ideal Cinema), Eibar (Unzaga y Rialto) y Zarautz (Cine Modelo y Teatro Cinema). Este último local fue cedido en su día al PNV de la localidad. La empresa de Zubillaga, una empresa familiar, que luego han continuado sus hijos, fue considerada por los profesionales del gremio como modelo en su actividad.
Zubillaga ha sido en vida el profesional de exhibición más antiguo de todo el Estado español, y hace quince años recibió un reconocimiento a su actividad y dedicación por parte de la Federación de Empresarios de Cine.
La actividad empresarial restó dedicación e impidió posiblemente que una de sus aficiones, la realización, se convirtiera una dedicación profesional.
Durante muchos años, José Miguel Zubillaga realizó, como corresponsal en el País Vasco de dos importantes productoras norteamericanas, diversos noticiarios y documentales sobre el País, entre ellos uno sobre regatas de traineras, algunas pruebas de deporte rural (hachas), así como otros reportajes sobre vida y costumbres de los vascos.